Este es el proyecto del mes de mayo para el blog Adictos a la Escritura: escribir un microrrelato de no más de 150 palabras. He tenido que comerme la cabeza para reducirlo, porque me había salido de 168 y no sabía por dónde cortar.
Aquí os lo dejo.
«Ahí va otra vez. Lo ves venir de lejos a gran velocidad, reduciendo a la par que se acerca. Viste de blanco y rojo con letras aquí y allá indicando su procedencia y dirección inequívocas. Cuando llega a tu altura para definitivamente y parece soltar un suspiro de cansancio, pese a ser inagotable. Llega tarde. Como siempre. Haciéndote perder tiempo mientras le esperas, lo que hace que tú también llegues tarde, cosa que te exaspera. Te gustaría mandarle a la mierda, pero sabes que no puedes, porque sigue siendo totalmente imprescindible. Por desgracia.
Te cabreas, resoplas, murmuras por lo bajo en su contra, pero aun así sigues con él. Por conveniencia. Tú lo sabes y él lo sabe, pero aun así seguís juntos. Y le maldices mil millones de veces por depender de él.
Y es que ¿quién no ha llegado tarde alguna vez por culpa de un tren?»
Te cabreas, resoplas, murmuras por lo bajo en su contra, pero aun así sigues con él. Por conveniencia. Tú lo sabes y él lo sabe, pero aun así seguís juntos. Y le maldices mil millones de veces por depender de él.
Y es que ¿quién no ha llegado tarde alguna vez por culpa de un tren?»